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Como caminamos y corremos

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Lo que hacemos decenas de millares de veces cada día, durante toda la vida, son cosas supuestamente bien sabidas. Esta es la opinión general, pero no siempre es verdad. Un buen ejemplo, que confirma lo dicho, lo tenemos en el caminar y el correr.


¿Como caminamos?

Supongamos que un hombre descansa sobre uno de sus pies, por ejemplo, sobre el derecho. Figurémonos ahora que este hombre levanta el talón, al mismo tiempo que inclina el cuerpo hacia adelante. En esta situación, la perpendicular bajada desde su centro de gravedad se sale, lógicamente, de la superficie básica de apoyo y el hombre debe caerse también hacia adelante.

Pero en cuanto se inicia esta caída, la pierna izquierda, que está en el aire, se adelanta rápidamente y va a posarse en el suelo por delante de la perpendicular del centro de gravedad, de forma, que ésta queda dentro de los límites de la superficie comprendida entre las líneas que unen entre sí los puntos de apoyo de ambos pies. De esta manera se restablece el equilibrio y el hombre termina de dar un paso.

El peatón puede pararse en esta posición, aunque es bastante incómoda. Pero si quiero seguir avanzando, inclina aún más su cuerpo hacia adelante, traslada la perpendicular de su centro de gravedad fuera de los límites de la superficie de apoyo y, en el momento en que siente el peligro de caerse, vuelve a lanzar hacia adelante la pierna correspondiente, es decir, la derecha, dando así un nuevo paso, etc.


Figcam1.jpg

Fig. 1. Representación gráfica del movimiento de los pies al andar. La línea superior (A) corresponde a un pie; la inferior (B), al otro. Las partes rectas representan los momentos en que el pie se apoya en el suelo; los arcos, los momentos en que el pie se mueve sin apoyarse en ninguna parte. En este gráfico puede verse, como durante el período de tiempo a ambos pies se apoyan en el suelo; durante b, el pie A está en el aire, mientras que pie B sigue apoyándose en el suelo; durante c, otra vez se apoyan ambos pies. Cuanto más deprisa se ande, más cortos serán los intervalos a y c.


Por consiguiente, el andar no es más que una sucesión de caídas hacia adelante, las cuales se evitan a su debido tiempo trasladando la pierna que se había quedado atrás y apoyándose en ella.




¿Como corremos?

El correr se distingue del andar, en que la pierna que se apoya en el suelo, mediante una contracción instantánea de sus músculos, se extiende con energía y lanza todo el cuerpo hacia adelante, de forma, que este último queda durante un momento totalmente separado de la tierra. Después, vuelve a caer sobre la otra pierna, la cual, mientras el cuerpo se encontraba en el aire, se trasladó rápidamente hacia adelante.


Figcam2.jpg

Fig. 2. Representación gráfica del movimiento de los pies al correr (compárese con la Fig. 1). Este gráfico muestra cómo hay algunos momentos (b, d, f) en que la persona que corre tiene ambos pies en el aire. En esto consiste la diferencia entre correr y andar.


Es decir, la carrera consta de una serie de saltos de una pierna a otra.

Actualmente se ha llegado a la conclusión de que los elefantes si bien se pueden mover a gran velocidad, no corren. Esto es debido a que no pueden saltar. Simplemente caminan muy rapido.


En cualquiera de los dos casos, la translación se logra por que hacemos fuerza con los pies hacia atrás sobre el piso. Por el Principio de Acción y Reacción, el piso ejerce una fuerza hacia delante sobre nosotros que nos permite movernos. Estas fuerzas existen siempre que haya “roce” entre los pies y el piso, es decir siempre que la superficie de contacto sea lo suficientemente rugosa. Si no lo es, no nos podemos transladar. Caminar por ejemplo sobre hielo es virtualmente imposible.


  • Basado (fundamentalmente) en un texto de “Física Recreativa” por Yakov Perelman.

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